* Traducción literal de El Corte Inglés, uno de los centros comerciales más conocidos de España.
En este caso, como todos recordáis, mi
adorada Nice ha sido mi guía espiritual en este tipo de necesidades. Pero
extrañamente ocurría un fenómeno cuasi anormal cada vez que le preguntaba dónde
podía encontrar algo. Su respuesta siempre era la misma: at the market. Y no solamente eso, sino que además en su respuesta
se desvivía por describir las maravillosas cualidades del mercado, como si
fuera la directora de marketing de la cadena “Thaimarket”.
Evidentemente había que
ir al mercado y aprovechando que el jueves tocaba justo en frente del supermercado
inglés que frecuentamos, decidimos con Agus que había llegado el momento. ¡Había
que hacerse tailandés!
Con solo cruzar, nos
topamos con las frutas y verduras más frescas que se ven en Phuket. Todos los
tipos, sabores y colores. Obviamente nos sumergimos en esos puestos sin darnos
cuenta que nos rodeaba algo más que una verdulería: tiendas de ropa, librerías
de manga, fast foods de comida thai, videoclubes
y hasta una tienda con una variedad ilimitada de controles remotos/mandos vaya uno a saber para qué. Todo esto en no más
de 1000 metros cuadrados de barro y lluvia, bajo sombrillas tailandesas
amontonadas.
Si en los mercados de
Austria se encuentran las mejores trufas, en París los mejores quesos, en
España los mejores embutidos, os puedo asegurar que en Tailandia lo que
protagoniza todos los mercados es la sopa en bolsa de plástico! Creo que
nuestra cara de occidentales horrorizados lo decía todo. Tanto saltaba a la
vista el ser sapo de otro pozo que al final Agus terminó embaucado por la
tailandesa más anciana del mercado que se hizo el agosto con una sandía y un
millón de quilos de lichis semi podridos por un valor que superaba nuestros
gastos totales hasta el momento.
Al final del recorrido,
nos dimos cuenta que aún no estamos tan preparados para ser tailandeses, que
seguíamos prefiriendo Mac Donalds y pescado del Tesco inglés. Debo confesar que me sentí un poco decepcionada de mí
misma por ser tan occidental. Pero prometo seguir intentándolo hasta animarme a
comprar el pescado en el “gran” mercado.
yo solo te diria,que la próxima vez que vallas al mercado te lleves a nice con tigo,seguro que las cosas las compraras mejor jiji,pero ver ese mercado tal y como lo describes tiene que ser muy bonito
ResponderEliminarSiga intentando amiga! seguramente que le vas a encontrar la vuelta y que cuando estés de regreso en España vas a extrañar la sopa en bolsa jaja
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
ResponderEliminarQué querés que te diga! A mí estas cosas me encantan y ya encontraremos la forma de adaptar los productos del mercado a nuestro gusto occidental.Por otra parte, la frase lo dice " A donde fueres has lo que vieres" ;)
ResponderEliminarAcordate, Luchi, que nos vamos a divertir un montón deshilachando esos mercados. Seguro aaaalgo encontraré para sacarle provecho a la situación.